Eclipse Editorial
Antes del Primer Alzamiento que sembró de demonios el norte de Jiin, los mares de la isla resultaban un recurso pacífico para comerciar con... YOHEI: Clanes de la isla de Jiin: Kaizoku

Un avispado comerciante decidió cobrar por un servicio de rescate a aquellos que quisieran huir al continente por mar durante el ataque del inframundo.

Embarcaciones repletas de soldados para poner a salvo familias enteras de noble cuna y amplio bolsillo, que quisieran pagar un alto precio por su seguridad.

Antes del Primer Alzamiento que sembró de demonios el norte de Jiin, los mares de la isla resultaban un recurso pacífico para comerciar con el continente y habitar sus solitarias y tranquilas costas.


El ataque del inframundo empujó a la población a las playas, levantando asentamientos de refugiados y acelerando la construcción de improvisados puertos que servían de ruta de escape para aquellos con suficiente dinero como para pagarse una embarcación o con habilidad para construirla.

Tras la guerra, la paz regresó a Jiin, y el lucrativo negocio tocó a su fin. Pero lejos de regresar a tierra, Soemon, el que fue llamado el “primer pirata”, formó la primera fuerza naval clandestina de la historia junto a los soldados que habían permanecido con él durante el Gran Alzamiento.

Fue entonces cuando los galeones imperiales se convirtieron en su principal objetivo; asaltarlos y saquearlos sin pisar tierra más que dos veces al año para adquirir nuevas naves y hombres cuya fidelidad se aseguraba con dinero.

Lejos de la imagen demoníaca que reparte en forma de panfleto el Emperador sobre Soemon, éste está considerado entre los suyos un líder a la altura de Arashi“el exiliado”, por su sentido de la justicia para con sus hombres y equidad a la hora de repartir los botines.

Más enemigo del falso emperador que afín a Arashi, Soemon y sus piratas dominan cada palmo de mar de las costas de Jiin, esperanzados en que el Gran Alzamiento provoque en los principales puertos del país un descenso de vigilancia que les permitan acercar sus navíos hasta los almacenes de la Reserva Dorada, el objetivo final de Soemon y sus hombres.

 

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